La misión del estudio de yoga Cuenco de Ku es proporcionar a sus alumnos la posibilidad de una experiencia completa, libre y contrastada en tres de los pilares esenciales del Yoga: yoga asana, meditación y filosofía.

 

  1. Nuestro aproximación hacia la ciencia del Yoga es de espíritu crítico constructivo. Como ciencia entendemos que cada corriente, cada técnica y cada filosofía del yoga, pueden someterse a un análisis multidisciplinar para identificar, proteger y enseñar las prácticas y enfoques más adecuados para nuestros alumnos.
  2. Las clases agrupan elementos de tres de las corrientes actuales más “físicas” de yoga: Iyengar, Ashtanga Vinyasa y Power yoga. También incorporan otros elementos importantes de hatha yoga, mindfulness y soto zen.  No formamos parte de ninguna de estas familias. Deseamos preservar nuestra autonomía para investigar e incorporar las mejores soluciones desde el mundo del yoga y la educación deportiva.
  3. Orientamos las clases hacia resultados. Queremos que el tiempo que pasa el alumno en la clase sea lo más eficiente e instructivo posible. La clase se ofrece en grupos reducidos de siete personas como máximo, esto facilita la revisión de seguridad en los ejercicios más exigentes y ofrece mucha mayor capacidad de atención técnica al estudiante que en las clases convencionales. Las clases en grupos reducidos facilitan que cada estudiante pueda avanzar desde su propio nivel, personalizando en ocasiones el tipo de ejercicio para que nadie se sienta ni aburrido o estancado en su capacidad de desempeño ni abrumado por el nivel de dificultad. Se incrementa así considerablemente la velocidad de asimilación, motivación y progreso. La estructura pedagógica está diseñada para que cada alumno pueda desarrollar equilibradamente las capacidades atléticas fundamentales y promover el estado de meditación. La clase puede resultar intensa, en parte por eso es eficaz.
  4. En la relación que guarda el yoga con la filosofía práctica, asesoramos a los estudiantes que lo deseen en el conocimiento de la historia del yoga y las fuentes clásicas. Juzgamos también oportuno interesarse por otras escuelas de filosofía oriental y occidental en su diálogo con el yoga y las ciencias contemporáneas. En general valoramos positivamente la idea de cultivar un espíritu veraz, riguroso, flexible y no sectario.

 

Valoramos el Yoga como una Ciencia universal en su dimensión física, psicológica, filosófica y existencial.

El enfoque de la práctica física, habitualmente intenso, está fundamentado en la experiencia y la tradición de la enseñanza del yoga, adaptada a los últimos descubrimientos académicos en fisiología deportiva, para el óptimo aprovechamiento de cada clase. Queremos contribuir a la educación física integral de cada alumno articulando en las clases todas las posibilidades que ofrece el yoga para desarrollar movilidad, resistencia, fuerza, equilibrio, coordinación y conexión inteligente cuerpo-mente. 

El enfoque de la práctica meditativa mindfulness es completamente aconfesional. Deseamos que el alumno practique de forma natural y descubra todo el valor de la meditación en un ambiente neutro y sencillo, sin marcajes identitarios.

La visión y marco de enseñanza en nuestra escuela es libre. El carácter universal del yoga, nos permite asumir su enorme fuerza y versatilidad para acoger un análisis crítico y constructivo multidisciplinar que examina la evolución histórica de sus diferentes ramas, sus principios, sus objetivos y diferentes métodos a fin de facilitar la adaptación de las técnicas yoga a los nuevos contextos sociales. Nuestro objetivo es responder eficazmente a los intereses deportivos y el desarrollo psicofísico de la sociedad contemporánea teniendo presentes los fundamentos y propósitos originales de esta disciplina. Este enfoque nos permite examinar y actualizar periódicamente el programa de práctica general de asanas (ejercicios) y meditación, intercambiar conocimientos, cotejar resultados desde nuestra experiencia con diferentes expertos y escuelas y armonizarlos con las necesidades particulares de cada alumno.

Del mismo modo, asesoramos a aquellas personas que sienten interés por el yoga más allá de sus técnicas y propósitos psico-físicos. Conocer los marcos doctrinales y filosóficos en los que se ha fundamentado su histórico pasado y conocer nuestra propia tradición de filosofía práctica desde Grecia nos ayuda a comprender mejor el “corazón” y misión original del yoga y a ponerlo en conversación con nuestro propio ethos europeo. Este estudio nos ayuda sin duda a conocernos mejor a nosotros mismos como individuos y como sociedad.

Afortunadamente existe en nuestros días un impulso de diálogo fructífero entre el yoga y distintas filosofías, religiones y corrientes espirituales, muchas de las cuales están adaptando algunas de sus técnicas meditativas. Por otro lado también se da un diálogo entre el yoga y disciplinas científicas como ciencias deportivas, psicología, fisiología, medicina… todo ese diálogo ayuda sin duda a la divulgación del yoga en nuevos contextos y enriquece nuestra comprensión del yoga en numerosas áreas de conocimiento relacionadas. 

A todo ello conviene aproximarse desde un prudente y sano escepticismo. Por un lado la historia documentada del yoga de los últimos 2000 años ha incorporado a menudo narrativas y representaciones sugestivas, atractivas fantasías de signo religioso, cosmogónico y sobrenatural que, como es comprensible, han frenado su reconocimiento en el occidente cristiano. Por un lado debido a una competencia confesional directa con la religión cristiana. Por otro lado debido a un cambio de criterio y de valores en nuestra sociedad. Desde el renacimiento y desde el humanismo ilustrado del siglo XVIII, occidente desea apartarse felizmente del sombrío yugo de las religiones para devolver la confianza a las capacidades propias de una humanidad libre, no dividida entre carne y espíritu, que se hace cargo de su madurez, que no acepta tutelas en nombre de lo sobrenatural y supersticioso, y que se propone recuperar los genuinos valores y la alegría de la tierra. Es comprensible pues que muchos de los elementos culturales esotéricos y fabulosos del corpus ancestral del yoga sean directamente rechazados o ignorados en favor de una simplificación 100% operativa, práctica y verificable. No obstante conviene tener presente que dentro de todo el corpus cultural del yoga no solo hay magia y leyendas, afortunadamente también hay buena y provechosa filosofía, útil para responder eficazmente a los retos e inquietudes de nuestro momento histórico.

Por otro lado,  sabemos que el conocimiento científico vive limitado entre las posibilidades de todo lo medible y cuantificable de su tiempo. Debido a las características propias de sus métodos, sólo puede investigar aquello que puede cuantificar, que puede medir. Aquello que todavía no puede medirse o contarse, queda fuera del campo de investigación y, para muchos, tampoco existe. Es significativo que hasta hace pocas décadas la meditación era para la mayor parte de la comunidad científica y el mundo occidental tan solo un pintoresco rasgo espiritual característico de las culturas orientales. Solamente interesaba a una minoría de buscadores filosóficos muy comprometidos, místicos, antropólogos… bien, ahora se sabe algo más, pueden medirse muchos de sus efectos en la mente y cerebro humanos y ya se reconoce abiertamente entre neurocientíficos y psicólogos  especialistas su poder como técnica anti stress entre otras muchas propiedades…  pero existen otras tantas que todavía no alcanzamos a medir… y otras más que nunca podrán llegar a medirse… el hombre, el mundo , el universo, no es un parking.

Podemos aceptar sin demasiados problemas que siempre habrá algo más que ni la ciencia ni el pensamiento alcancen a responder definitivamente. Es importante darse cuenta de esto y no dar nunca las preguntas por definitivamente clausuradas, sean éstas de signo religioso, cultural o científico. En este contexto el yoga también abre la puerta de nuestra dimensión existencial en curso. Conviene mantener encendida la pregunta en nuestro ánimo porque entendemos que es el modo de mantenernos abiertos y flexibles, de conocernos mejor a nosotros mismos y nuestras posibilidades. En ese diálogo con nuestra propia tradición europea podemos concluir que en la “piedad” de la pregunta estamos con Heidegger, con la sincera “voluntad de verdad y de fundamento” con Zubiri. 

Con esta actitud enseñamos, con esta actitud seguimos aprendiendo.